3/3/10
Cuentos
El castillo negro
Que nuestro espíritu brille
Aún en la agonía.
F. Nietzsche
- ¡Ya no te quiero aquí, puta rebelde¡ –Le gritó su madrastra.
Y Favioléeh, princesa aquél reino, tuvo que abandonar el palacio. La echaron de lo que solía ser su hogar. Ya para qué regar las flores marchitas.
Algunos lloros sobrios dibujaban el rostro de una triste princesa. De niña moldeó un castillo de barro negro, quería que su construcción fuera inmortal y vivir ahí por siempre.
“Dios ha hecho al hombre y a la mujer, y a todas las cosas del mundo, eso me enseñó la madrastra, yo era incrédula, y por incrédula se hace una puta”.
Repican las campanas en la catedral. Favioléeh camina bajo la lluvia y el recuerdo. Camina a pasos lentos, mirando cómo la vida transcurre e imaginando cómo los cirios, que son ideas, esclarecen las penumbras de la ignorancia. “Hoy veré a la luna, entre un crepúsculo de ensoñación abrirá luz sobre estos zombies. Camino entre los muertos vivientes, que naufragan entre mares de angustia. El canto del dolor es una silvestre flor que exuda los más tiernos pólenes, que la mariposa, después de ser oruga, aprovecha. Me expulsaron del castillo negro. Bajo la sombra la luz es eterna”.
Rompiendo reflexión, se acercó Jesús, que le propuso a su hermana Favioléeh irse juntos a otro Estado, lejos de allí:
- Todos los caminos nos llevarán al mismo destino, para qué ver la sangre que irriga el toro después del pinchazo. Vayámonos lejos, Favioléeh.
La princesa de aquél reino vestía botas negras de plataforma, mallas negras de red, corsé negro, blusa roja de terciopelo, perforación en la lengua y en la nariz, tatuaje de un Cristo negro en la parte superior derecha de la espalda, cabello brillante, largo y negro, con un flequillo distinguido, tez blanca, talla por encima del promedio, figura esbelta, facciones delicadas y acentuadas con ojos grandes de color gris. “Eso endeble no es importante, me gusta lo trascendente, porque el tiempo disuelve lo superfluo y conserva lo esencial”, refutaba Favioléeh cuando le hacían banales lisonjas. Causaba oprobio, según los conservadores, excitación entre morbosos y descontento entre la grey.
Cuando Favioléeh era niña quería ser inmortal. A la entrada del atrio de su castillo, había un ciruelo rojo cuyas hojas eran hermosas, a diario veía el árbol y lo contemplaba, pero las hojas caen, vuelan y jamás se acuerdan. El viento se lleva aquéllas hojas y las próximas. “Lo eterno no existe, pero puedes hacerlo existir”. Favioléeh quiere ser una hoja en otoño.
Jesús y Favioléeh acordaron irse lejos. Ella no soportaba que su padre la golpeara, a veces inventaba cuentos para evadirse de aquélla realidad doliente. Toda esa pesadumbre la guardaba en su corazón, que se hacía cada vez más fuerte, y a pesar de ello acrecentaba el quebranto, la aflicción, el martirio…
Favioléeh amaba con todo su ser a Nirvana, mujer enigma, subrepticia, arcana, donde cuantiosas palabras se vertían en el torrente de sangre, que emanaban la pasión, el fuego del deseo, que ardían las manos que no tocaban su cuerpo; decidió dar vuelta a la hoja, escribir con sangre de poetisa:
Supino amor,
Concepto nada más.
Cuerpo amorfo que teoriza entre llamas
Silencio inmutable de las risas a la brisa mortal.
Arrancaré tu cráneo para colgarlo, y con el cabal beso de Morfeo, soñaremos en los causes de la pasión.
Mataré a la corteza, tus cabellos y tu corazón serán quemados, tu carroña y tu nombre, para irnos después a mi mundo de artes.
Yo soy la serpiente, písame a tiempo para morir entre tus pies.
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- Todos claman amor, pero nadie sabe en sí lo que es amar; la poesía se acerca a mi realidad. –Le dijo Favioléeh a Nirvana mientras sus manos se acariciaban, sus labios mordían y sus senos se rozaban, culminando con un beso en la mejilla. No era un amor de mortales.
Favioléeh tenía ganas de orinar, y esperó su turno guardando compostura ante la sociedad impostora. Mientras Favioléeh estaba en el baño, Jesús esculcó la bolsa de su hermana, y entre sus cosas encontró poesías dirigidas a Nirvana, una foto de ambas, juguetes sexuales femeninos, dibujos de ángeles, ensayos políticos, cuentos y un relicario que le obsequió Nirvana.
Una cólera sobrehumana se apoderó de Jesús: Maldijo el nombre de Favioléeh, de Nirvana, golpeó el asiento y los pasajeros miraban con miedo y extrañeza a Jesús, hombre alto, de cabello largo y de hechura fornida. Sin embargo, deseando mitigar su ira y arrebato, tomó Valium en afluencia, luego se calmó un poco, recargó su cabeza en el vidrio del camión y quedó petrificado
Favioléeh regresó del baño, se acomodó en el asiento, y dio cuenta de que su bolsa estaba entreabierta, revisó las cosas y el candado del relicario parecía forzado. Volteó a ver a Jesús, y su rostro mostraba extrañeza, absorto, como abstraído en sus pensamientos.
- ¿Estás bien, Jesús?
- Sí.
Favioléeh no quiso indagar más y se quedó dormida.
El camión se detuvo. Se había llegado al destino indicado. Los pasajeros descendieron. Jesús no estaba. Fue a buscarlo al baño, pero estaba vacío. ¿Dónde está Jesús?, se preguntaba. Sólo existe la incertidumbre. Le preguntó al chofer si había visto a un hombre alto de cabellos largos, tez blanca, de ojos cafés muy oscuros y delineados, vestido con gabardina negra, pantalón de cuero negro y botas negras, la respuesta fue negativa.
- ¿Dónde estás Jesús? –La pregunta fue abierta, imploró al cielo.
Bajó del autobús con mucha preocupación, pues su hermano había desaparecido, ella sabía que las cosas son efímeras, pero no tan misteriosas.
Se encontró un espejo, estaba roto en tres pedazos. Cuando quiso juntarlos, tal era su meditabunda conciencia que no advirtió su ausencia en dicho espejo, sólo se veía el cielo con nubes, gris, lúgubre. Y las primeras gotas cayeron sobre ella. No veía su cara. Fue el comienzo de una gran tormenta.
El lugar umbrío, sombrío, avanzaba con largas zancadas, la lluvia vertía ácido con toda su fuerza. Iba somnolienta también, angustiada, así que era una mezcolanza de sentimientos y emociones, también le dolían esas gotas violentas que eran golpes, que eran golpes a su alma.
Se escuchaban pasos atrás, bajo la lluvia se confundían, se escuchaban apenas, galopaban caballos. Ella seguía, sin rumbo fijo, buscando a Jesús. Se escuchaban pasos atrás, bajo la lluvia se confundían.
“Me siento henchida de miseria, estrepitosa vitupera la navaja el filo que mis entrañas anhelan, como el esbelto cuerpo que los ángeles poseen, así la muerte tiene la esencia de mi pútrida carcasa, es el fondo de mi irrisoria existencia. La muerte no es el fin, la muerte es el premio. Los amorfos cuerpos de andrajosas tristezas se miran desnudos y tienen frío, eyaculan detrás de su magro pensamiento, miserables cuentas hacen, contar números, contar la muerte. Como el cadáver, egoísta, procura miedo para aguardar su hogar, necesidad de una perra que con sacramentos tanto gula, como mata, como quema, como quita; su basura enmohece entre osamentas, entonces el gusano roerá la piel como un remordimiento y el pérfido veneno, un alcohol embriagante hasta el sueño eterno”…
- ¿Es que hablas como una muerta viviente, acaso no eres tú hija de Satán? –Su aletargada lengua no osó moverse, pronto caerá el velo que cubren nuestras miserias.
- ¿Quién habla ahí? –Preguntó, errante, Favioléeh, sin imaginar siquiera que sería su hermano el dueño de esa voz, y aunque experimentaba una niebla oscura en su pecho, su arritmia hacía que no procurara una fuerte atención.
- Sé que es desconcertante, meditabundas y balbuceas, tu piedad aprisiona a Lucifer, hermana, el sol brillará una vez más para quemarte.
Se escuchaba apenas una música vehemente, bajo la lluvia se confundía... Se escuchaba apenas una música vehemente.
- Sé que el abismo atisba tus plúmbeos horizontes, cuando nadan las sirenas endemoniadas y la vida no quiera decir que muere; ni bestias, ni bosques ni verdores, desde el líquido amniótico hasta el seminal, termina la cría, termina la vida; ¿tus pobres letras quieren sufrir? Yo seré el as para hacerlas morir. ¿Cuál es la utilidad, fugaz materia, de no conocer por qué las lágrimas de los muertos? ¡Veme ahora, hermana, soy Jesús, el Cristo negro!
El espejo brillaba, la noche cae pesada, las gotas arden, “¡Ay Dios!”, se decía a sí misma, tomó él espejo y su mano lo atraviesa. El espejo era un portal de dimensiones. Jesús, inmutable, le dijo:
- Ven aquí, sé qué tienes por ofrecer, yo lo sé y la recibo, así que ven, ven, aquí no hay dolor, ven, aquí está la verdad, ven, aquí no hay más dolor…
(…)
Jesús besó su cuello, apretó sus carnes, mordió sus labios rojos y bebió elíxir de la sangre, sangre redentora. Encima del tatuaje del Cristo negro, Jesús vierte absenta que lame, chupa haciendo cruces con su lengua. El Cristo negro es inmortal. Los murciélagos vuelan, los cuervos hacen una orgía y los búhos guardan sosiego.
Jesús le tapó la nariz, la apretó fuerte con sus manos, y le dio un beso profundo hasta que Favioléeh dejó de respirar.
Jesús, con sus manos largas, enterró el cuerpo de Favioléeh en tierra fértil. Pensando que una rosa florecerá. Un gato era testigo de cómo Jesús colocaba una cruz de palo. ¿Cuáles eran los motivos? Quizás Jesús, que también es carnal, sabe que el espíritu debe morir para aprender a vivir, pues la vida son sólo momentos, unas oleadas de misterios.
Jesús, después de matar a su hermana, regresó a la ciudad para buscar a Nirvana, ella lo recibió como un Cristo negro, y Jesús le dijo:
- La serpiente hace cabriolas en mis pies. Sólo a mi muerte me abandonará. –Le dio el relicario donde puso una serpiente. Tenía mucho veneno…
Entre sus compañeros a Jesús le llaman el salvador, él está vestido de blanco, descalzo, aislado en un cuarto blanco. Todo blanco. Hace frío. Hace frío. Todo blanco. Hace frío. Él dice que todos los caminos nos llevarán al mismo destino, y es verdad. Jesús, después de su baño, seguro regresará al cementerio para besar el cuerpo de su amada. “El punto entre la realidad y el sueño es cuando te empecé a amar, Favioléeh”, lloraba y reía agarrando fuertemente el espejo. Y Favioléeh, mujer que se pensaba misántropa e inmortal, tiene dos consuelos; Uno: Bajo la sombra la luz es eterna, y dos: Regresará, justo a tiempo, al castillo negro.
26/2/10
Videos
6/2/10
1/2/10
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Draws

Hay una cosa en particular que sucede con Manson, el sentimiento que puedas tener hacia él se divide en dos: o lo amas o lo odias. Sólo hay de dos sopas.
En lo personal me agrada bastante su música (hasta el Golden Age of Grotesque, ya después salió con dos muy buenos covers en "Lest we forget"; hablo de Tainted Love y Personal Jesus), después vino "Eat me, drink me" del cual sólo rescato algunos temas, y apenas el año pasado sacó "The High End of Low", disco que no he escuchado mucho todavía, pero que por lo poco que he oído no es muy bueno que digamos... sí: vuelve al sonido industrial, pero le hace falta esa esencia que tenía en sus anteriores discos.
Lo interesante de Manson es que además de ser un muy buen músico (y vendedor de discos, antes que nada) es una persona muy inteligente y con muchas filosofías interesantes. Admito que antes lo odiaba, me comenzó a llamar la atención cuando en el 2004 vi el video del cover que le hizo a Depeche Mode con "Personal Jesus", fue ahí cuando me llamó la atención, durante esos tiempos comenzó a colaborar con Manson el GENIO musical Tim Sköld (ex-KMFDM), obviamente se escuchaba ese toque industrial que tiene la música hecha/covereada por Sköld. Después, llendo un poco atrás en su discografía, escuché "Golden Age of Grotesque" y fue cuando me enamoré del estilo musical de la banda, de ahí siguió en mi escucha "Holy Wood: In the shadow of the valley of death" y "Mechanical Animals" y me llevé aún más gratas sorpresas al escucharlos, puedo decir que mi disco favorito de Manson es precisamente "Holy Wood" y es que se escucha tanta madurez en sus letras y en su música que es imposible no decir que es una joya.
Últimamente ha decaído bastante, sin embargo faltará ver si puede revertir ese efecto con su próxima producción, espero que sí.
Guilt Machine.
29/1/10
21/1/10
Hoy me lleve una gran impresion!!!

Discografía
Singles
Tata Golosa solo ha sacado dos singles: «Micromanía» y «La Pastilla»
2008: Micromanía
Su primer single se llama Micromanía o los micrófonos. Es una canción bastante rítmica. Es de letra incoherente y repetitiva pero muy pegadiza. Llegó a convertirse en un éxito del verano de 2007.
Videoclip
El videoclip comienza en el escenario de una oficina, donde Tata Golosa trabaja con un ordenador. De pronto, chasquea los dedos y aparecen dos chicas con un teléfono móvil. Ella lo coge, las echa con un gesto, teclea un número y, con un marcado acento latino, dice: «Yes, I need a microphone, please. Thanks.»
Al instante llegan a la oficina dos hombres vestidos de negro con maletín, lo abren y montan el micrófono que había dentro. Éste emite unos rayos y empieza la música.
Durante el resto del videoclip, Tata Golosa, micrófono en mano, baila muy provocativamente junto a sus compañeras de coreografía. La música es a veces interrumpida por gemidos sexuales de Tata Golosa.
2008: La Pastilla
Su segundo single se llama La Pastilla. Es bastante parecido a Micromanía, pero con la letra algo modificada.
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hahahahahahahahaha
lo que es no tener éxito, y no estar consciente de eso hahahaha
3 años de carrera y solo ha sacado dos pinches canciones y la segunda ``ALGO MODIFICADA´´ hahahahahahahahaha en serio no se que decir de ella, Solo le puedo decir que trabaje como prosti, es lo que mas le convendria y hacer sus ``GEMIDOS SEXUALES´´
Esta biografia yo no la invente, la saque de Wikipedia hahaha chequenlo:
http://es.wikipedia.org/wiki/Tata_Golosa
De paso visiten un rato su pagina web para ver su mediocridad:
http://www.tatagolosa.eu/
hahahahahaha
18/1/10
hahaha



10/1/10
Tonteriasw
Este es el final que todos esperabamos, te preguntarás por que critico esta pelicula. Estas son tonterias que estan de moda, que a todos le gustan, para empezar: